Ingobernabilidad, privatización de lo público, invisibilización del poder; esto son los tres defectos que, según Norberto Bobbio, pueden acabar con la democracia tal y como la conocemos en la actualidad.
El papel del Estado en la democratización de nuestra sociedad es fundamental. Hobbes configura al Estado Moderno como la sustitución de la pluralidad de los poderes de los individuos por la unidad del poder común, el monopolio de la fuerza para salvaguardar la "paz social". Con las revoluciones liberales ese poder omnipotente que era el Estado sufrió una progresiva limitación, el Estado en Hans Kelsen establecía quién está autorizado a ejercer la fuerza, cuándo; a través de qué procedimientos y en qué medida, lo que tiene como consecuencia que deba haber una determinada proporción entre culpa y castigo.
Con esas premisas nace el Estado Democrático y de Derecho, que sirve de base para que en cada conflicto el vencedor no sea quien tenga más fuerza física (El que venza) sino más fuerza persuasiva (El que convenza). Con la fuerza de la persuasión las demandas sociales consiguen inocular en el Estado cierta sensibilidad social, es así como en los años de posguerra se consigue regular determinadas parcelas de la Sociedad en las que predominaba la fuerza del poder privado.
Sin embargo con las reformas neoliberales aplicadas en los últimos meses la finalidad social del Estado se difumina, devolviendo al poder privado la fuerza perdida (las ultimas reformas laborales) y haciendo perder la paciencia de la clase trabajadora. En estos tiempos la pérdida de paciencia de las clases populares es proporcional al endurecimiento de la acción represiva del Estado (La nueva reforma del Código Penal va en ese sentido).
Cuando las demandas sociales se multiplican y el Estado no sabe dar respuestas es porque ese Estado es ingobernable. En dicha situación los gobernantes deciden entre aceptar el reto y dar respuestas a dichas demandas (Estado Democrático) o reducir las demandas sociales a golpe de porra (Autocracia).
Otro rasgo de la crisis de la democracia es la privatización de lo publico. El aumento del poder de algunos individuos en detrimento del Estado y Sociedad Civil provoca la incapacidad de decisión de estos dos últimos en ámbitos como el económico y social, esto produce apatía en la Sociedad que ve cómo la actual Democracia Representativa no satisface correctamente sus aspiraciones personales.
Las decisiones políticas que toma el Estado están influidas por poderes abstractos e invisibles, la voluntad del Estado Español está condicionada por los especuladores que adquieren nuestros Bonos y Letras, el poder invisible de los agentes privados domina al poder público de los representantes políticos. A pesar de la cantidad de reformas que ha producido el nuevo Gobierno el presidente ha dejado de acudir a explicarlas al Parlamento. La labor de comunicación y opinión es conferida a los medios de comunicación que, salvo honrosas excepciones, se encargan de divulgar el pensamiento de quien les financia.
En la actualidad el Estado no cumple sus funciones, es ingobernable. Debemos hacerlo gobernable materializando las demandas sociales.
En la actualidad vivimos una privatización de lo público. Volvamos a la publicización de lo privado, que los poderes del Estado, Sociedad y Mercado se equilibren, que las grandes cuestiones sociales se regulen por los agentes sociales y no por los agentes privados..
En la actualidad las reformas que nos afectan proceden implícitamente de un poder invisible, hagamos visible dicho poder; que el poder político vuelva a crear su propia voluntad, que informe y ponga a escrutinio público las decisiones que considere oportunas.
En función de cómo respondamos a estos tres retos nuestra democracia saldrá fortalecida o debilitada, hoy no podemos saber qué pasará en el futuro pero si tenemos la posibilidad de cambiar dicho futuro.
Fuente: Crisis de la Democracia, N Bobbio, G Pontara, S.Veca, Ariel, 1985

